CASO EN CONSULTA: Ventilador vs aire acondicionado en niños, ¿qué es realmente más seguro?
Blog con temas de salud infantil y de medicina general escrito por el especialista cubano en Pediatría con Post Grado en Nutrición Pediátrica Dr. Franklin Fernández Torres. Red de Consultorios Pediátricos Especializados "porque te quiero sano". Cardium Centro Cardiológico Integral Guayaquil, Guayas, Ecuador
Ecuador ha sido catalogado recientemente como el tercer país con más hambre y desnutrición infantil en América Latina, solo superado por Bolivia y Trinidad y Tobago. Esta noticia, que debería sacudir la conciencia colectiva, cobra un significado aún más profundo para quienes hemos recorrido sus tierras y disfrutado de la variedad, sabor y riqueza de su gastronomía.
👉 Leer artículo completo de EFE aquí
Como pediatra con más de 25 años de experiencia y especializado en nutrición infantil, no puedo evitar preguntarme: ¿cómo es posible que un país tan diverso y bendecido en alimentos tenga niños desnutridos? La respuesta, aunque compleja, empieza en el plato de cada día y en la forma en que culturalmente enseñamos a nuestros hijos a alimentarse.
Contrario a lo que muchos piensan, no estamos hablando de escasez, sino de desconocimiento nutricional arraigado en mitos y costumbres heredadas. Uno de los más peligrosos: creer que la sopa o los caldos son la base de una buena alimentación.
Son estos alimentos los que verdaderamente nutren, permiten ganar peso, mejorar la hemoglobina y crecer en talla. Y lo más alarmante: estos ingredientes están disponibles en todas las regiones del país, pero no se priorizan correctamente en la alimentación infantil diaria.
Esta situación no es teoría. La veo todos los días en consulta. Niños que no solo tienen bajo peso o talla, sino también anemia, trastornos del sueño, dificultades escolares y parasitosis recurrentes.
Mediante herramientas como la frecuencia semicuantitativa de consumo, constatamos que los menús diarios son pobres en energía, proteína y variedad. Y eso en una etapa donde los niños queman muchas calorías, no solo por el juego y la actividad física, sino también por el esfuerzo cognitivo que exige el aprendizaje.
Desnutrir a un niño no es solo quitarle comida, es quitarle la oportunidad de un desarrollo neurológico pleno, es afectarle su coeficiente intelectual y reducir su potencial futuro.
Muchos creen que mejorar la nutrición infantil es solo cuestión de tener más dinero. Nada más lejos de la realidad. He atendido a niños de familias con recursos económicos muy limitados y otros de hogares con elevado poder adquisitivo y en ambos casos los errores alimentarios son los mismos: los mismos platos, las mismas recetas y las mismas prioridades.
Esto demuestra que el problema no es económico, sino educativo. Mientras no cambiemos la manera en que entendemos la alimentación infantil, seguiremos teniendo las mismas estadísticas devastadoras.
Para revertir esta realidad necesitamos un enfoque integral. No basta con suplementar hierro, calcio o vitaminas. Es urgente enseñar a las familias cómo preparar alimentos, qué priorizar y cómo combinar ingredientes accesibles pero nutritivos.
Desde mi experiencia, desarrollé un pequeño folleto digital: “Superando la desnutrición infantil: Guía práctica para padres”, una herramienta sencilla pero poderosa para quienes desean cambiar desde casa la historia nutricional de sus hijos.
El Estado también debe asumir su rol: incluir educación nutricional en escuelas, campañas comunitarias y políticas públicas que no solo entreguen raciones, sino también enseñen a usarlas correctamente.
No exagero al decir que el futuro del país está en juego. Los niños desnutridos de hoy serán los adultos del mañana, y un país que no alimenta bien a su infancia, siembra una generación con menos oportunidades, menos salud y menos capacidad de construir un mejor futuro.
Cambiar la cultura nutricional no es rápido ni fácil, pero sí es urgente y posible. Necesitamos romper mitos, enseñar con el ejemplo y actuar desde todos los frentes. Porque cuando un niño se alimenta bien, se potencia su desarrollo físico, cognitivo, emocional y social.
¡Compártelo para crear conciencia!
Comentarios
Publicar un comentario