Caso en Consulta: Un solo riñón y una vida plena: Guía de salud renal infantil
Blog con temas de salud infantil y de medicina general escrito por el especialista cubano en Pediatría con Post Grado en Nutrición Pediátrica Dr. Franklin Fernández Torres. Red de Consultorios Pediátricos Especializados "porque te quiero sano". Cardium Centro Cardiológico Integral Guayaquil, Guayas, Ecuador
Reflexiones sobre nutrición materna, cultura y recuperación posparto
Uno de los mitos que más me llamó la atención cuando llegué a Ecuador fue el de los llamados "alimentos inconosos". Recuerdo en consulta a muchas mujeres recién paridas, algunas cesareadas, varias con anemia e incluso con antecedentes de desnutrición, que me preguntaban con preocupación: "Doctor, ¿puedo comer carne de chancho?, ¿puedo comer huevo?, ¿puedo comer carne?"
Más allá de la pregunta, lo que me impactó fue el miedo. Miedo a comer, miedo a hacer daño, miedo a no recuperarse bien. Era la primera vez que escuchaba de forma tan arraigada esta creencia de limitar ciertos alimentos en un momento en el que, desde el punto de vista médico, la mujer más necesita nutrirse.
Con el tiempo me detuve a analizar de dónde venía esta idea. La explicación más común era que estos alimentos "son inconosos" y que podrían afectar la cicatrización o "inflamar" el cuerpo. Sin embargo, desde la evidencia científica, esto no tiene sustento. Como pediatra, con formación en medicina familiar y nutrición, debo decirlo con claridad: no existe base científica para prohibir estos alimentos de forma general en el posparto.
La cicatrización no mejora con restricciones.
Mejora con proteínas, hierro, energía, vitaminas y minerales que permitan reparar tejidos y recuperar fuerzas.
Proteínas, hierro, energía y micronutrientes son fundamentales para la recuperación. Alimentos como carnes, huevo, legumbres, arroz, tubérculos, frutas y vegetales aportan los elementos necesarios para reparar tejidos, recuperar la hemoglobina y devolverle al cuerpo la fuerza que ha perdido.
Lo más preocupante es que muchas de estas mujeres ya llegan al parto con anemia o déficit nutricional, y en lugar de reforzar su alimentación, se les limita aún más. Esto puede retrasar su recuperación y afectar incluso su bienestar general y la calidad de la lactancia.
Es importante hacer una aclaración: el mito de los "alimentos inconosos" es falso, pero eso no significa que todos los alimentos sean igual de recomendables. Por ejemplo, los embutidos no están prohibidos por afectar la cicatrización, pero no son la mejor opción nutricional, ya que suelen ser ultraprocesados y con menor valor nutritivo en comparación con alimentos frescos. Por eso, la recomendación es priorizar siempre comida real, variada y de buena calidad.
Durante la lactancia tampoco se justifica eliminar alimentos de forma general. Las restricciones solo tienen sentido en situaciones específicas, no por creencias culturales sin base científica.
Este es un tema que debemos empezar a cuestionar. Porque una madre en posparto no necesita miedo en el plato, necesita recuperarse. Necesita alimentarse bien, no limitarse.
La realidad es clara: los alimentos no son el problema, el problema es el mito. Y mientras sigamos arrastrando estas creencias, seguiremos afectando la salud de muchas mujeres en un momento crítico de sus vidas.
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